miércoles, 23 de abril de 2008

CAMBIO DE FOLIO

He dejado atrás los veintitantos para entrar a los treinta y pocos.
Pero para mí no es ningún cambio mayor.
Sólo me he dado el tiempo para recapitular lo vivido.
Y de verdad, no me acuerdo de mucho, debido a mi mala memoria.
Cada mañana agradezco todo lo que tengo y, principalmente, lo que soy, mi familia y los amigos que he conocido.
También me acuerdo de quienes ya no están.
Espero tener la sabiduría para seguir aprendiendo de la vida.
Me siento feliz.
Sólo pido una cosa.
Ganarme el Loto.
¿O ya me lo gané?
Carpe diem querido lector

jueves, 17 de abril de 2008

I AM GREEN LANTERN

Estaba practicando yoga cuando escucho una especie de turbina en el balcón. Salgo a ver y, sorpresa para mí, hay un hombre vestido con un traje metálico rojo y con una mascara amarilla, y como si fuera poco, volaba impulsado por unos cohetes. Me mira y me dice "¡Hola Hugo!". Aterriza en mi balcón, y se saca la mascara. Es Elías. Tiene cara de preocupación.

- Soy Iron man, siempre lo he sido, pero nuestros enemigos nos han borrado la memoria. Ya la recuperé. El mundo está en peligro y necesita nuestra ayuda y la del resto de nuestros amigos.
- ¡Yo no tengo ningún poder de superhéroe!”
- Sí, sí lo tienes, pero no lo recuerdas. Préstame un computador. Me conectaré con la batisúper computadora central, ya comprenderás todo.

Me indica que llene los datos solicitados con lo que crea correcto. La batisúper computadora central arroja un resultado que me provoca un flashback, ¡ahora recuerdo todo!. Elías, perdón, Iron Man (cuyo nombre ultrasecreto es Max Power) abre un compartimiento de su súper traje y saca un anillo de éste. Me lo da. "Esto es tuyo, amigo Linterna verde", me dice.



No hay tiempo, debemos ir a buscar al resto. Así que si estás leyendo esto, muy pronto estaremos contigo para ayudarte a recuperar la memoria. Mientras tanto te dejo la dirección web de la batisúper computadora central, tal vez nuestros enemigos no nos permitan ayudarte.


CONECTAR A BATISUPER COMPUTADORA CENTRAL

jueves, 6 de marzo de 2008

CRÍTICA LITERARIA: ESA MAÑANA DESPERTÉ MAL (2008)

Hace un par de semanas llegó a este importante blog una particular invitación para el lanzamiento del segundo libro oficial del emergente escritor Hugo Quelop. Me invitaba personalmente, de su puño y letra, y como único medio de prensa, a su estudio artístico para el lanzamiento de “Esa Mañana Desperté Mal”, con derecho a una entrevista exclusiva.

El estudio de Hugo Quelop es sencillo, se inspira en el clásico living de esos departamentos pequeños de 1 dormitorio que inundan el centro de Santiago, Chile. Me recibe sin mucha emoción, espartano. Me hace señas para que me siente en un gran sillón negro, estilo minimalista, y me pregunta si quiero algún trago o algo para comer. Le digo que escoja él. Al cabo de unos minutos me pasa un vaso lleno con algo medio blanco. “Quaker con yogurt de damasco, excelente”, me dice.

Se sienta al lado mío y abre una carpeta. De ésta emerge el libro que nos convoca. Un bonito diseño. Me lo pasa. Leo la primera página. Interesante. “¿Comenzamos la entrevista?”, le pregunto. “Claro”.


Corchetéate: ¿Qué te motivo a escribir?

Hugo Quelop: La vida. Aquella que nos motiva a todos, día a día, a levantarnos y enfrentarnos a la realidad. Yo creo que uno no busca ser escritor, diría que la escritura lo busca a uno. En mi caso yo creo que la escritura buscaba a otra persona, y talvez por algún alcance de nombre o parecido físico, se confundió, y terminó encontrándome a mí.

C: ¿Cómo describirías la literatura que tú haces?

H: Simplemente diría que es libre. No me gusta encasillarme, ni que lo hagan. Ayer escribí de números y fórmulas, hoy lo hago de la juventud, y mañana talvez esté escribiendo horóscopos o una historia de sobrevivientes de un accidente aéreo.

C: Te he escuchado decir que tu primer libro era atemporal. ¿A qué te refieres?

H: Mi primer libro, “Manual de Usuario”, partió como un documento sarcástico crítico hacia mi profesión, recuerda que soy Ingeniero, y terminó convertido en un documento técnico. Aún hoy no comprendo cabalmente cómo mis colegas de profesión aún no entienden la provocación, lo experimental de ese libro. Por eso digo que es atemporal, llegó al mundo desfasado de éste.

C: Y este nuevo libro, “Esa Mañana Desperté Mal”, ¿Qué nos puedes decir de él?

H: Lo primero que te puedo decir es que me costó bastante escribirlo. Lo comencé a mediados de 2006. La inspiración llegó y escribí prácticamente la mitad en un par de noches. Luego, por diversos motivos, se quedó congelado en mi Mac. A mediados de 2007 nuevamente sentí la necesidad de escribir, y lo dejé prácticamente terminado. Y empezando este año me tenía intranquilo el tener este hijo suelto. Me apremiaba cerrar esta historia, y aquí estamos. Me gusta el resultado. El libro concentra tres años de mi vida, de mi estado anímico. Creo que mis lectores pasarán un buen rato. Espero no desilusionarlos. No te puedo contar la trama, ¡sería como contar que al final el personaje muere!, ja, ja, ja.

C: ¿Cuánto tiraje tiene esta primera edición?

H: Debido a que decidí desligarme de las grandes editoriales, he afrontado este desafío en solitario. Esta edición cuenta con 1 ejemplar, que es el que tienes en tus manos. Espero que mis lectores lo cuiden. He sabido que ya hay una versión pirata, también de 1 ejemplar.

C: Por lo poco que leí recién se ve que el personaje es un joven, ¿Esta basado en alguien real?

H: Efectivamente es de un gallo joven. No está basado en nadie en particular, sin embargo, a veces tengo la sensación de que mi personaje existe, que está más cerca de lo que creo, que un día cualquiera aparecerá delante de mí, y exigirá una explicación.

C: ¿Cuáles son tus autores preferidos?, ¿Tus inspiraciones?

H: Autores preferidos no tengo, pues no leo generalmente. Últimamente me ha inspirado, motivado más bien, el “Terrible Jefe” del programa de televisión “El Club de la Comedia”. Soy terrible e pollo, ja, ja, ja.

C: ¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

H: Bueno tengo un blog que me mantiene ocupado y entretenido. Ahí decantan los momentos de inspiración que me abordan. También tengo pensado hacer un asado con mis amigos uno de estos fines de semana.

C: ¿Algún próximo libro?

H: Talvez. Todo dependerá de la retroalimentación de mis lectores, y principalmente, de que me den ganas de escribir.


Hugo nos autorizó a transcribir parte de su nuevo libro, a continuación el principio (el texto completo debería llegar a tus manos o a tu mail de un momento a otro):

Uff…que despertar más malo… como que muero al abrir los ojos y recuperar la conciencia. El latido de mi cabeza retumba en todo mi cuerpo. — ¡Puta que duele!.
Como muchas otras mañanas demoro un par de segundos antes de caer. Carrete. Sí, carrete, de esos con Oscar y Elías. Unos segundos más y aquella frase en mi cabeza que aún, parece, no logro asumir. — No tomaré más.
Trato de mover alguna parte de mi cuerpo. Suerte. Mi cabeza y cuello aún funcionan y comienzo a levantarme. Nuevamente esa sensación de que mi cerebro se me sale por la nuca. Mmm. ¡Esta no es mi pieza!. Uff…estiro mis brazos, muevo mi cuello. Miro hacia atrás. ¡¿Qué mierda hace un hueón en pelotas durmiendo al lado mío?!.
Aunque quisiera actuar violentamente, el dolor me obliga a actuar civilizadamente. Me levanto. El piso aún se mueve. Miro alrededor. Departamento clase media alta. Mi ropa interior, pantalón y camisa se divisan en un sofá negro en la pieza contigua. Me visto. Mis zapatos tirados en la entrada, sin desabrochar. Uff…
Bueno, enfrentemos los hechos. Lo último que recuerdo es que salgo del trabajo, después de que mi jefe me había sentado. Oscar y Elías me invitan a tomar un par de cervezas. Les digo que bueno, total que le hace el agua al pescado y, desde hace un buen tiempo ya, el san jueves es toda una tradición. Y luego de eso…mmm…nada.

domingo, 30 de diciembre de 2007

CUENTO NAVIDEÑO

Érase una vez un pueblo llamado Serviulandia que estaba habitado por unos simpáticos duendes. Estos duendes, en general, vivían bien y sin apuros. Su economía se basaba en producir caminos, los cuales empacaban e intercambiaban por diversos productos al resto de la comarca. Se acercaba la navidad y todos los habitantes del pueblo se preparaban para pasar con la familia y amigos esta hermosa festividad. Había un duende muy especial, llamado Otap, que se caracterizaba por recomendar lugares para almorzar que, habitualmente, resultaban un desastre. Pero un día de diciembre la inspiración le llegó como nunca, y dijo: “¿Por qué en vez de regalarnos tantas cosas entre nosotros no las regalamos a alguien más necesitado?”.

Sesiom era un niño duende del pueblo de Sanbernard. Su familia era numerosa y de escasos recursos económicos. El pobre Sesiom no era feliz porque no podía dormir bien, y todos sabemos que un niño necesita dormir bien para soñar. Un día, Sesiom tomó una botella y en su interior puso una carta en donde pedía que alguien lo ayudará a dormir y, de este modo, a soñar. Luego arrojó la botella al río Adiv que unía y alimentaba de agua a todos los pueblos de la comarca. Pidió que ojalá alguien leyera su carta.


Varios amigos del duende Otap lo apoyaron en su idea. Decidieron ir a visitar otros pueblos de la comarca para ver a quien podrían ayudar. Los destinados para hacer esta visita fueron Orev, Oivalf y Oguh. Estaban en el puente sobre el río Adiv, saliendo de Serviulandia, cuando el apuesto duende Oguh divisó con su precisa vista una botella en pleno río. Algo en el interior de ésta le llamó la atención. Inmediatamente se lanzó a la corriente y nadando con sus vigorosos brazos alcanzo la botella. Ya en la orilla, junto con Orev y Oivalf, se dieron cuenta que venía una carta dentro de la botella. “¡¿Cómo es posible que un niño no pueda soñar?!” se preguntaron. Llevaron la carta a sus otros amigos duendes.

Icec, Aras, Iuqcaj, Alorac, Orev, Oivalf, Oguh y Otap estuvieron de acuerdo en que debían ayudar al niño Sesiom que firmaba la carta. Así que consiguieron un hermoso camarote verde para Sesiom. Pero no cualquier camarote, éste era mágico. Al acostarse sobre él se entraba al mundo de los sueños, a esos sueños que todos debemos tener, esos sueños que nos motivan día a día a avanzar.

Sin embargo, como todo cuento navideño, no todo podía ser bueno. El pueblo de Sanbernard quedaba muy lejos de Serviulandia y en el camino había un enorme dragón rojo al cual le encantaba comer camarotes. Aun así nuestros nobles duendes partieron a enfrentar al dragón, llevando consigo el mágico camarote verde. Si bien en un comienzo casi dominan al dragón utilizando variados artilugios, el dragón se recuperó y estaba a punto de comerse a los valientes Icec y Oivalf. En ese preciso instante, rápida como el rayo, apareció Nyleve. Nyleve era una duende famosa por ayudar a los indefensos, para esto contaba con una camioneta. Sí, no usaba espadas ni magia, usaba una camioneta. Así que paso rauda por un costado del dragón subiendo a todos los duendes y el mágico camarote verde. Puso 4ta y luego 5ta y se alejó del dragón.


Sesiom jugaba con sus hermanos y primos cuando alguien llamó a su puerta. Grande fue su sorpresa al ver a unos duendes que llevaban un camarote sobre ellos. Sesiom estaba alegre, al fin podría dormir bien. Pasó una muy feliz navidad con su familia soñando sobre su mágico camarote verde.


Nuestros amigos duendes volvieron a Serviulandia muy contentos y vivieron felices para siempre. Otap siguió recomendando lugares para almorzar que, habitualmente, resultaron un desastre.


miércoles, 26 de diciembre de 2007

LA RUTA DEL CHUMBEQUE

Partimos temprano, tipo 7:30 am. Santiago está vacío, es como cuando hacen películas apocalípticas. Pero no es este el caso, aún. Es feriado, esa es la razón. Vamos muy bien aprovisionados: Un auto, nosotros dos y RedCompra (mejor que el cheque, mejor que el efectivo, sólo en este caso). Pasamos a buscar al hermano de Amor que se dirige a La Serena; nos explica luego que va a un campeonato de pesca de unos ricos “mojoneros”.

El clima está ideal. Día despejado y menos automóviles en la ruta que los esperados. Como en la mitad del trayecto a La Serena se me ocurre que Amor maneje. Basta el primer aviso: -“Amor, vas a 150” - “Mmm, no se nota, jijiji” me responde, para decidirme a manejar el resto del viaje. Mejor copiloto conocido que maniática al volante por conocer, dice el famoso refrán. Llegamos a La Serena y pasamos a dejar al hermano de Amor, luego a una estación de servicio, lugar donde procedemos a comer algo. El almuerzo consiste en un rico hotdog, ya que no es bueno comer mucho para no caer en las garras de Morfeo.



Emprendemos rumbo a Chañaral, la meta del día. Y la cumplimos tipo 6:30pm. Vamos a una picada que nos recomienda la moza de la recepción, pero nos advierte: “La comida es buena, pero los olores de la cocina se pasean por todo el restaurante”. Ingenuos vamos igual. La comida se demora mucho en llegar, mientras veo por la televisión que mi equipo pierde 3-0 si mal no recuerdo contra Audax Italiano (igual salimos campeones a fin de cuentas). Cuando ya estamos a punto de reclamar, llega la comida. En vaciar los platos nos demoramos la nada misma. Y era cierto, el olor hasta hoy lo tengo pegado en el cuerpo.



Al amanecer, tipo 7:00 am seguimos rumbo al norte. Todo bien y llegamos a Antofagasta a mediodía. Ahora cambio el almuerzo a un emparedado de miga, rico. Hasta Iquique el viaje va muy bien. Algo cansado pero nos queda poco. Paso Huara, y voy tranquilo en una recta larga, sin árboles, se parece a ese lugar en EE.UU. donde hacen las pruebas de records de velocidad. Estoy pensando en eso cuando unos amigos en el camino me apuntan y me hacen señas que me detengan. Por un momento pienso que estoy jugando Need For Speed y me doy a la fuga. Sin embargo, me doy cuenta que no tengo nitro así que decido detenerme mejor. Multa por exceso de velocidad. Felicito al oficial por hacer un buen trabajo de fiscalización y sigo mi viaje (la ataraxia se manifiesta de las formas más insospechadas en mi persona).



Cuestas van, cuestas vienen, y llego a mi (segunda) querida ciudad a eso de las 9:30 pm. En Arica hacemos muchas cosas con Amor: asado con la familia, ir a la playa, al centro, a pasear, al Morro, a unos pubs, al karaoke, pero NO fuimos a Tacna. También vuelvo a Huara a pagar el parte (y de vuelta me casi me sacan otro por hablar por celular, pero esa historia ya se las conté en vivo y en directo a muchos de mis lectores).



Pasamos también a una feria de artesanía y arrasamos con todas las reservas de chumbeque tradicional. Pero me di cuenta que ese no era el objetivo del viaje. Fui a buscar chumbeques y encontré todo el cariño y amor de mis padres, de mis hermanos, de mis abuelos, de mis primos, de mis tíos, de mis amigos del colegio, del paco de Huara y de la cariñosa gente de mi (segunda) tierra. Un saludo a todos por allá, los llevo en la piel, literalmente en la piel, con esta maldita alergia al sol que me gané hace 9 años bajo el radiante sol ariqueño.



El regreso no presentó mayores novedades, hicimos una escala de una noche en Antofagasta, y de tres días en Bahía Inglesa. Muy bonito ese lugar. Pero a esa altura ya extrañábamos Santiago. Entrado a la capital el aire algo contaminado nos devolvió el ánimo, los automovilistas nos tocaban la bocina (supongo que en forma de saludo), un taco nos permitía observar con calma el hormigón armado que nos rodeaba, y el calor insoportable me recordaba que ya estaba en el hogar.

Carpe diem mi querido lector.

Anexo: Les presento a chumbeque por si no lo conocen. Éste es el último que me quedaba del viaje, y lo apreciamos en el balcón contemplando Santiago. A los pocos minutos me lo comí mientras escribía este reporte.

martes, 4 de diciembre de 2007

PRIMER MENSAJE

Comienza distinto a lo habitual.
Otras veces alcanzo a ver lo que escribo.
No es así está vez.
Frenéticamente mis manos escriben esto.
Incluso uso todos mis dedos en el teclado.
Otros se asustarían.
En cambio yo, me siento cómodo.
Noto que algo se esconde tras estas letras.
Titubeo, no lo tengo claro aún.
Intuyo que las frases cortas algo tienen que ver.
Sumo las letras, pero no dan 23.
Uso la técnica de leer entrelíneas, pero no hay éxito.
Busco mensajes cortando este texto.
Difícil hacerlo mientras sigo escribiéndolo.
Intrigado estoy, me suena a una prueba de LA Conspiración.
Tiempo, siento que se me acaba el tiempo...
Obvio, ¡es cosa de leer la primera letra de cada línea!

miércoles, 17 de octubre de 2007

EL NUEVO INTEGRANTE DE LA FAMILA

Me enamoré de esta joyita en el 9° Salón del Automóvil (2006). En la siguiente imagen se puede ver que éramos (y somos) el uno para el otro.


Luego de vender un riñón y mi alma al diablo (él lo pidió en color negro), y una larga esperar de nueve meses, el niño nació.


Tres semanas con Negrito, viendo sus primeros pasitos me han tenido muy chocho. El niño es simplemente hermoso. Qué más se puede decir del trabajo de Giugiaro. El auto sobresale de los medios de transporte que circulan alrededor. Este auto roba miradas constantemente; y debes tener paciencia para responder a todos los amantes del buen gusto que se te acercan a preguntarte por el maquinón.


El motor que mueve a Negrito podemos decir que es adecuado (1.4 16v 95CV a 6000rpm, admisión y distribución variable), pero se desearía un poco más de potencia. Esto responde principalmente a favorecer la economía de combustible sobre las prestaciones “deportivas”. Destacan los súper frenos (discos en 4 ruedas ABS + EBD) y la sexta marcha.

En cuanto a equipamiento Negrito tiene todo, y todo es todo (incluso ESP + ASR).


Lo mejor es el rendimiento de Negrito, nada menos que 2,4 minas/km.

En resumen: “Nos mueve la Pasión”. El lema actual de Fiat se hizo realidad en el Grande Punto. Un auto bello, esbelto y agresivo. Sin duda el auto de líneas más hermosas que podemos ver por estos días en nuestro país (dejando a un lado los autos de altas prestaciones).


Agradecimientos a Amor que si bien no vendió el alma al diablo, sí se puso con un riñón.

Y me despido rápidamente porque Negrito está llorando porque quiere que lo saque a pasear.

Carpe diem querido lector.